Sabemos que te lo has preguntado alguna vez. Es una duda común en las personas, el querer saber si su perro o su gato los quieren en realidad. Durante mucho tiempo, la ciencia evitó esa palabra o definición, la de “amor perruno” o “amor gatuno”. Hoy, por fin, empiezan los estudiosos a acercarse a ese concepto. ¿Por qué?
Tal vez, en alguna ocasión, su perro lo miró como si usted fuera su mundo entero, o si su gato se ha acurrucado con usted justo cuando estaba triste, probablemente pensó en lo mismo que millones de personas: “esto no puede ser solo un animal… aquí hay amor”.
Resulta que eso que sentimos cuando nuestras mascotas nos buscan, nos esperan o se alegran cuando regresamos a casa, no es una ilusión romántica. Es un vínculo real, profundo y medible. Y lo mejor es que la ciencia ya lo avala, existen pappers —documentos de estudios científicos— con registros del tema, y en la Revista Lazoos investigamos para usted.
Los perros: cuando el amor se puede ver en el cerebro
En estudios realizados en los últimos años, científicos descubrieron algo que puede decirse es increíble para los amos de mascotas en el mundo: cuando un perro mira a su humano favorito, el cerebro de ambos libera oxitocina, la misma hormona que se activa cuando una madre sostiene a su bebé o cuando dos personas que se quieren se miran a los ojos.
Así que, no es casualidad. No es costumbre. Es química del vínculo. Así lo dice la ciencia.
Dice la literatura científica que la oxitocina hace que queramos proteger, cuidar y estar cerca del otro. En pocas palabras, hace que sintamos conexión. Y, “los perros la producen contigo”, esa es la conclusión del estudio de los psicólogos de las universidades Marquette y Carroll, ubicadas en La Florida —USA—. En otras palabras, Eso significa que, a nivel biológico, los perros no solo reconocen a sus amos: están emocionalmente unidos a ellos.
Los gatos: aunque lo hagan a su manera, ellos también aman
Aunque los gatos tienen mala fama, históricamente se les ha llamado fríos, independientes, incluso “egoístas”, hoy la ciencia los ha reivindicado.
Dicen estudios que los gatos forman lo que se llama apego seguro: cuando confían en alguien, lo usan como su punto de calma. Si están estresados, buscan a su humano. Si algo los asusta, vuelven a él. Si se sienten bien, lo incluyen en su mundo.
Y si un gato duerme con su amo o muestra su barriga o se “ronronea” o acaricia con sus patitas, no está siendo tierno por casualidad. En pocas palabras, está diciendo: “Me siento seguro contigo. Eres mi hogar”.
Un estudio de la Universidad de Oregón, publicado en 2023, demostró que más del 60 % de los gatos desarrollaron un apego seguro hacia sus cuidadores, similar al que sienten los perros por sus dueños. Es decir, los gatos ven a sus amos como sus protectores o como versiones menos hábiles de ellos mismos.
El de perros y gatos, ¿es amor de verdad?
Está claro, los animales no escriben cartas ni prometen para siempre. Pero el amor no empieza con palabras. Empieza con algo mucho más básico: el apego.
Amar, en su forma más simple, es: preferir a alguien sobre los demás, buscarlo cuando algo va mal, sentirse mejor cuando está cerca, extrañarlo cuando no está.
Básicamente, eso es exactamente lo que perros y gatos hacen con las personas que quieren. Aunque, hay que hacer claridad: no es un amor humano. Es un amor animal. Pero es real.

