Lazoos revista de Mascotas

Vida Pet: el paraíso del paladar perruno

Ella es Maria Paula Sánchez, creadora de Vida Pet.

Los clientes se sientan a manteles (en un cojín que dice: “prohibido para humanos”) y, sin ninguna restricción, pueden charlar -ladrar- con los demás comensales, mientras en el mostrador les preparan un bowl de rechupete, a su gusto y a su medida.

¿Qué le apetece al peludito? En la carta le ofrecen, por ejemplo, Sonidos del Llano, una exquisita mezcla de carne de res, corazón e hígado, con trozos de zanahoria, espinaca, papa y romero, y un toque dulce de manzana. ¿Que el perrito prefiere el pollo? Pues con todo gusto le preparan el bowl Aves del corral, con pechuga, corazón, hígado y mollejas de pollo, mezclado con avena, espinaca y zanahoria. ¿De gustos más refinados? Se le tiene Brisas del Pacífico, una receta con salmón fresco, zanahoria, calabacín y manzana.

Y si el humano que acompaña a este comensal tan especial se antoja de algo, que espere un poco, porque en Vida Pet la prioridad son las mascotas. Sí, se trata del primer restaurante especializado en animales de compañía, en el Parque Comercial El Tesoro, en Medellín.

Maria Paula Sánchez, contadora, creó hace un año este concepto novedoso a partir de una situación dolorosa:  la muerte de una de sus perritas. Ella nos cuenta la historia: “Mi esposo y yo tenemos una pareja de perritos, y un día descubrimos que la hembra estaba embarazada. Como nosotros no podemos tener hijos, nos tomamos muy en serio nuestro papel de padres perrunos. Las crías nacieron en casa. Con el boom de la comida natural, seguí la tendencia, sin mucho conocimiento, y a uno de los perritos le dio pancreatitis, porque era muy vulnerable y recibió exceso de proteína. Fue muy duro perder uno de la manada. Se llamaba Vida, y de ahí nació Vida Pet”.

Vida Pet el paraíso del paladar perruno

Maria Paula ha entendido que cada animal de compañía es diferente, y que es importante suministrarles una alimentación consciente y saludable. Con la ayuda de nutricionistas veterinarios, ofrece 22 productos alimenticios para perros y está creando una mezcla especial para gatos. Igualmente, ofrece la posibilidad de crear recetas personalizadas: “Con la fórmula médica que les dan los nutricionistas veterinarios a nuestros clientes, nosotros les preparamos la comida, respetando gramajes y porciones; la pasamos al vacío, la cocinamos a temperatura lenta, al vapor, la ultracongelamos y la llevamos a domicilio”, afirma Maria Paula.

El restaurante cumple con todos los requerimientos sanitarios exigidos tanto por la Secretaría de Salud de la Alcaldía como por el ICA. Esto implica tener separadas las zonas de atención (para los animales de compañía y para los humanos), y utilizar implementos desechables para el suministro de los alimentos. Las porciones son preparadas en un centro de producción aparte, para garantizar la higiene y la calidad requerida.

El pet-menú

¿Qué les ofrece Vida Pet a sus clientes? La mayoría de las recetas son monoprotéicas (res, cerdo, pollo o salmón), porque algunos perros pueden ser alérgicos a alguno de estos elementos. En los bowls, las proteínas se pueden mezclar con yogurt griego, mantequilla de maní o aceite de coco, y pueden ser sazonados con polvos de origen cárnico, cáscara de huevo o espirulina. O con frutas, si la mascota lo prefiere.

Para los perros que normalmente se alimentan con concentrados, el restaurante les ofrece caldos de pescado, pata de res o pata de pollo. Estos caldos pueden ser mezclados, si se quiere, con manzanilla o caléndula, en caso de recomendación médica. Y no puede faltar el postre: batido de yogurt o huesitos de avena y banano.

Un promedio de mil perros al mes lo confirman: Vida Pet es un hit. Muchos peluditos ya lo tienen en su ruta cotidiana, y se han ganado el reconocimiento de Embajadores del Mes, con foto y galardón en la pared del restaurante.

¿Y qué hay para los humanos? Un café especial, bebidas frías y repostería suministrada por Tres Trigos, acompañada, a veces, de capacitaciones y charlas sobre etología y nutrición animal. Y lo mejor: la alegría de consentir a su mascota, en un lugar donde es ella la que manda.

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