Lazoos revista de Mascotas

Por qué los perros y gatos sacuden la cabeza y cuándo este comportamiento enciende las alarmas

Foto: Envato

Sin lugar a dudas, el acto de sacudir la cabeza constituye un comportamiento completamente natural que los perros y gatos utilizan de forma cotidiana para eliminar la picazón, el agua o los residuos acumulados en sus conductos auditivos externos. Por esta razón, los cuidadores no deben alarmarse cuando observan este gesto de manera aislada luego de que sus mascotas toman un baño, juegan al aire libre o se despiertan de una siesta prolongada. Sin embargo, cuando este movimiento se transforma en un hábito repetitivo, violento y persistente a lo largo del día, los especialistas en medicina interna animal encienden las alarmas debido a que suele ser la primera manifestación clínica de una afección subyacente que requiere atención profesional.

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Las causas patológicas más frecuentes detrás del sacudimiento constante de las orejas

Por lo tanto, cuando un animal de compañía no detiene este cabeceo, los etólogos y veterinarios sospechan inmediatamente de la presencia de una otitis externa o de una infestación activa de ácaros en el oído. En consecuencia, la acumulación excesiva de cerumen, la entrada accidental de cuerpos extraños como espigas de plantas durante los paseos en el parque, o el desarrollo de infecciones por hongos y bacterias generan un dolor profundo y un prurito insoportable que la mascota intenta mitigar desesperadamente mediante este violento movimiento. Al mismo tiempo, la falta de un tratamiento médico oportuno para estas condiciones de salud puede derivar en complicaciones severas, incluyendo la pérdida parcial de la audición o la aparición de un otohematoma por la rotura de los vasos sanguíneos de la oreja.

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Síntomas de alerta médica y pautas de prevención para los tutores en el hogar

Como resultado de este riesgo latente para el bienestar de los peludos, los tutores deben aprender a identificar otros signos de alarma que suelen acompañar al cabeceo constante, tales como el enrojecimiento del pabellón auricular, el mal olor persistente y la secreción de líquido oscuro. Asimismo, la inclinación permanente de la cabeza hacia un lado específico o la queja del animal cuando alguien intenta acariciarle la zona de las orejas confirman que el cuadro inflamatorio se encuentra en una etapa avanzada que exige un diagnóstico citológico inmediato. De este modo, la limpieza preventiva con productos específicos avalados por profesionales y las revisiones periódicas en la clínica veterinaria consolidan el mejor mecanismo de protección para asegurar la salud auditiva de perros y gatos en el hogar.


Fuente:
Infobae

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