El crecimiento de los corredores verdes en el Valle de Aburrá ha transformado de forma positiva las dinámicas de la fauna silvestre en Medellín. Espacios como los separadores viales completamente arborizados, los cerros tutelares y las cuencas de las quebradas locales se han transformado en verdaderas autopistas naturales. Por allí transitan diariamente zarigüeyas, ardillas, iguanas y una inmensa variedad de aves nativas. El auge de estas zonas verdes plantea un reto directo para el cuidado de mascotas en el Valle de Aburrá. Asimismo, esto permitirá proteger la fauna silvestre sin alterar el equilibrio de los ecosistemas locales en Colombia.

Estrategias para una coexistencia pacífica en los entornos públicos
Las autoridades ambientales del departamento recuerdan con insistencia que las zarigüeyas y los pequeños mamíferos urbanos cumplen un rol vital en el control de plagas y la dispersión de semillas en las laderas. Para evitar accidentes o ataques involuntarios durante las jornadas de esparcimiento diario con los perros, los expertos recomiendan mantener un control estricto de las mascotas mediante el uso obligatorio de la traílla en las zonas de alta densidad arbórea. Esta medida previene que el instinto de caza de los caninos altere los nidos o lastime a las especies silvestres vulnerables.
Rutas de atención y manejo ante encuentros con fauna nativa
En el caso de presentarse un encuentro directo con un animal silvestre en los parques de la ciudad, la regla de oro consiste en mantener la distancia y no intervenir bajo ninguna circunstancia. Está completamente prohibido intentar alimentar a estas especies o acorralarlas para tomar fotografías, ya que esto detona respuestas de defensa agresivas. Lo correcto es retirar con total calma al perro o gato del área para permitir que la fauna nativa continúe su tránsito de forma libre y segura hacia las copas de los árboles.
Fuente
Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA)
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.