A finales de 2025 Colombia aprobó la Ley 2563 de 2025, denominada Ley Empatía, una norma que hace obligatoria la educación sobre protección y bienestar animal en todos los colegios del país. La ley no es una materia nueva sino una obligación para todos los establecimientos educativos, públicos y privados, de incorporar contenidos sobre bienestar animal, tenencia responsable y respeto por la vida en sus planes de estudio. Por tanto, lo que antes dependía de la voluntad de cada institución o de cada docente, ahora tiene respaldo legal.

Qué dice exactamente la ley y qué obliga a hacer
La Ley Empatía establece que todos los colegios colombianos deben incluir en sus currículos contenidos relacionados con la protección y el bienestar de los animales, la fauna silvestre y el respeto por los ecosistemas. El Ministerio de Educación Nacional es el encargado de reglamentar los lineamientos pedagógicos y definir cómo se integran estos contenidos en cada nivel educativo. Además, la ley no exige una asignatura independiente: los contenidos pueden transversalizarse en ciencias naturales, ética, educación ambiental o proyectos pedagógicos. Sin embargo, sí exige resultados verificables.
Por qué importa empezar desde la infancia
La evidencia es contundente: los hábitos de respeto y empatía hacia los animales se forman en la infancia. Un niño que aprende a reconocer el sufrimiento animal, a entender por qué no se deben comprar animales silvestres y a identificar señales de maltrato, crece con una conciencia que transforma su hogar y su comunidad. Por tanto, la Ley Empatía no es solo una política educativa: es una apuesta a largo plazo por una cultura de tenencia responsable que ninguna campaña publicitaria puede lograr sola. Además, los docentes tendrán acceso a materiales pedagógicos desarrollados por el Ministerio y por entidades como el IDPYBA.
El reto de la implementación: más que una circular ministerial
Aprobar una ley es el primer paso, no el último. La implementación real de la Ley Empatía depende de la formación de los docentes, de la disponibilidad de materiales pedagógicos pertinentes y de la voluntad de los rectores para integrar estos contenidos sin que se conviertan en una carga administrativa más. Sin embargo, el contexto es favorable: Colombia ya tiene referentes en educación ambiental y en programas de bienestar animal que pueden servir de base. Además, organizaciones de la sociedad civil llevan años desarrollando materiales educativos sobre protección animal que hoy podrían articularse con los colegios. Si la ley se implementa con rigor, los efectos se van a ver en diez años, no en diez semanas. Pero el cambio empieza hoy.
Fuentes:
Extrategia Medios / Semana / Ministerio de Educación Nacional de Colombia