Investigadores de la Universidad Eötvös Loránd realizaron un hallazgo científico sobre el cerebro de los animales. La investigación analizó cómo los perros logran segmentar el habla humana sin tener la capacidad de hablar. Para lograrlo, los científicos registraron la actividad eléctrica cerebral mediante electroencefalografía en personas y caninos. El resultado reveló que los canes se guían por las consonantes para delimitar palabras. Así, procesan el flujo de voz continuo con una estrategia cognitiva similar a la nuestra.

La importancia del sesgo consonántico en el cerebro canino
El experimento expuso a los participantes a distintas secuencias de palabras inventadas. Los cerebros de ambas especies respondieron con fuerza cuando las consonantes sostenían la estructura lógica. En contraste, los perros no mostraron sincronización neuronal al cambiar las consonantes por vocales. Por esta razón, la ciencia confirma que estos animales ignoran la sonoridad de las vocales para segmentar oraciones. Las señales eléctricas analizadas aparecieron cerca de los 400 milisegundos tras escuchar cada término.
Un mecanismo independiente del aprendizaje del lenguaje
La investigación evaluó la respuesta en perros criados en hogares y en caninos adoptados tardíamente. Ambos grupos mostraron el mismo patrón de respuesta cerebral ante las sílabas. De este modo, los científicos sugieren que este mecanismo no depende exclusivamente de una exposición temprana al habla. Esta habilidad demuestra cómo la convivencia milenaria facilitó que el cerebro canino aproveche las pistas del lenguaje humano.
Avances en la comprensión de la mente animal
El estudio aporta pruebas valiosas sobre la evolución del procesamiento auditivo. Sin embargo, los investigadores aclaran que este fenómeno no significa que los perros comprendan el significado complejo del lenguaje. En realidad, la capacidad sirve para aislar unidades de sonido en conversaciones continuas. Por consiguiente, hablarles de forma clara ayuda a que reconozcan nombres u órdenes directas. Este descubrimiento abre nuevas vías para explorar el aprendizaje en los animales de compañía.
Fuente:
Informe científico publicado en Infobae.