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La adopción como respuesta al problema de animales en la calle

Hablar de la adopción de mascotas hoy, especialmente en ciudades como Medellín, donde el crecimiento de la población animal urbana se ha vuelto un desafío de salud pública, es un tema que conecta tres dimensiones clave: bienestar animal, ciudad y salud humana. ¿Por qué? -Primera entrega de la serie: Adopción y convivencia con mascotas-
Adoptar no solo cambia el destino de un animal. También se convierte en un acto colectivo que contribuye a construir ciudades más conscientes, solidarias y respetuosas con la vida. Imagen de JancickaL en Pixabay.
Adoptar no solo cambia el destino de un animal. También se convierte en un acto colectivo que contribuye a construir ciudades más conscientes, solidarias y respetuosas con la vida. Imagen de JancickaL en Pixabay.

En las calles de Medellín, la presencia de perros y gatos sin hogar es una realidad que refleja uno de los retos más complejos del bienestar animal urbano: el abandono. Cada año, cientos de animales llegan a refugios, centros de rescate o sobreviven en condiciones precarias en parques, barrios y avenidas de la ciudad.

Buena parte de estos animales termina bajo el cuidado del Centro de Bienestar Animal La Perla, considerado uno de los albergues públicos más grandes de Colombia. Solo desde 2024, esta institución ha rescatado más de 7.196 animales, entre perros y gatos en condición de vulnerabilidad. De ellos, 2.234 han logrado encontrar un hogar a través de procesos de adopción responsable.

Aunque las cifras reflejan avances, también muestran la dimensión del desafío. El mismo centro recibe entre 350 y 420 animales cada mes, muchos de ellos víctimas de abandono o de reproducción sin control.

perros callejeros
Imagen de Ankita_gkd en Pixabay.

En este contexto, la adopción se convierte en una de las herramientas más efectivas para reducir la población de animales en calle. Cuando una familia decide adoptar, no solo transforma la vida de un animal rescatado: también libera espacio en refugios y centros de atención, permitiendo que otros perros o gatos en riesgo puedan ser rescatados y atendidos.

Las cifras recientes reflejan el impacto de este gesto ciudadano. Durante 2025, en Medellín 1.777 perros y gatos fueron adoptados, la cifra más alta registrada en los últimos cinco años en la ciudad.

Sin embargo, el problema no se resuelve únicamente con rescates institucionales. Especialistas en bienestar animal coinciden en que la adopción, acompañada de esterilización y tenencia responsable, es la estrategia más efectiva para frenar el crecimiento de la población animal en las calles.

Cuando estas acciones se combinan —adoptar, esterilizar y educar sobre cuidado responsable— se produce un efecto directo: menos abandono, menos camadas no deseadas y más animales viviendo en hogares donde reciben atención veterinaria, alimentación adecuada y vínculos afectivos estables.

perros callejeros
Imagen de Konstantinrotkevich en Pixabay.

Adopción y cultura ciudadana

Revista Lazoos conversó sobre cómo se construyen ciudades más responsables con los animales con Juan Daniel Vásquez, veterinario de la red de Bienestar Animal de Medellín, quien ha trabajado en el Centro de Bienestar Animal La Perla desarrollando campañas de esterilización en las calles de Medellín.

Para Vásquez, más allá de ser un gesto individual de solidaridad, adoptar una mascota también tiene un impacto profundo en la forma en que una ciudad se relaciona con los animales. “Cada adopción responsable contribuye a fortalecer una cultura ciudadana basada en el respeto, el cuidado y la convivencia con otras formas de vida”, afirma.

Precisamente, en ciudades como Medellín, donde en los últimos años han crecido las políticas públicas de bienestar animal, la adopción se ha convertido en una pieza clave para transformar la relación entre las personas y los animales domésticos. “Instituciones como el Centro de Bienestar Animal La Perla no solo rescatan y protegen perros y gatos en condición de abandono: también promueven campañas de adopción y educación que buscan fortalecer la tenencia responsable”, reafirma el veterinario.

gatos callejeros
Imagen de Dimitrisvetsikas1969 en Pixabay.

Este proceso va más allá de ofrecer un hogar a un animal rescatado. “Adoptar implica asumir compromisos a largo plazo: brindar atención veterinaria, garantizar alimentación adecuada, promover la esterilización y ofrecer un entorno seguro donde el animal pueda desarrollarse física y emocionalmente”, precisa Juan Daniel Vásquez.

Y es que cuando estas prácticas se vuelven parte de la vida cotidiana de las familias, comienzan a generar transformaciones más amplias en la ciudad.

“Barrios donde los animales son identificados, esterilizados y cuidados por sus familias tienden a registrar menos casos de abandono, menos camadas no deseadas y menores conflictos asociados a animales en la vía pública”, explica el experto.

Además, la adopción responsable también fomenta valores de empatía y respeto hacia los animales, especialmente entre niños y jóvenes. Diversos especialistas en comportamiento social señalan que convivir con mascotas puede fortalecer la sensibilidad hacia otras formas de vida y promover actitudes más solidarias dentro de las comunidades.

“De esta manera, cada adopción se convierte en un pequeño acto de ciudadanía. No solo transforma la vida de un perro o un gato que encuentra un hogar, sino que también contribuye a construir ciudades más conscientes, donde el bienestar animal forma parte de la cultura colectiva”, narra el veterinario.

Tenga siempre presente, en una ciudad como Medellín, donde miles de animales esperan una segunda oportunidad, cada adopción cuenta. No solo porque cambia la vida de un perro o un gato, sino porque también ayuda a construir una sociedad más responsable con quienes comparten con nosotros el espacio urbano.

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