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Hábitos de importancia para proteger a nuestras mascotas en esta ola de calor

Reconocer los síntomas de un golpe de calor y aplicar la regla de los cinco segundos en el asfalto son claves para salvar la vida de nuestros gatitos y perros.
Foto: Pexels (Gever)
Foto: Pexels (Gever)

El incremento de las temperaturas es un factor de riesgo crítico para los animales de compañía. Al carecer de un sistema de sudoración eficiente, los perros y gatos dependen del jadeo para regular su temperatura, lo que los vuelve vulnerables ante los climas drásticos de esta época del año.

Hábitos domésticos de enfriamiento preventivo

La prevención en el hogar es la primera línea de defensa. Expertos sugieren distribuir múltiples recipientes de agua fresca en zonas sombreadas de la casa, considerando añadir cubitos de hielo que, además de refrigerar, funcionan como estimulación cognitiva. Asimismo, es vital mantener los espacios interiores bien ventilados de forma natural o con ventiladores mecánicos.


En el exterior, los paseos caninos deben restringirse a las primeras horas de la mañana o al anochecer. Antes de salir, es mandatorio aplicar la prueba de los cinco segundos: consiste en colocar el dorso de la mano sobre el pavimento; si no es posible soportar el calor ese tiempo, el suelo quemará las almohadillas del canino. De igual forma, se debe erradicar el uso de ropa decorativa y jamás dejar a un animal atrapado en coches o habitaciones sin aire.

Señales de alerta ante un golpe de calor

Cuando los mecanismos naturales del animal fallan, el cuerpo experimenta un golpe de calor que puede ser letal en minutos. Los propietarios deben vigilar signos evidentes como jadeo excesivo, salivación abundante, debilidad motriz, temblores, vómitos y una coloración azulada en las encías o la lengua por falta de oxigenación.


Frente a una emergencia, la acción rápida marca la diferencia. Es obligatorio trasladar al animal de urgencia a una clínica. Durante el trayecto, se puede estabilizar su temperatura usando paños húmedos sobre el cuerpo, evitando a toda costa el uso directo de hielo o agua congelada, ya que un choque térmico abrupto causaría daños vasculares fatales.


Fuente:
Dra. Claudia Edwards (Directora de programas de Humane World for Animals México)
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