La imagen de la joven tenista rusa Mirra Andreeva abrazando el trofeo de Roland Garros junto a Luna, la perra de su entrenadora, dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos. Este hecho, lejos de ser una anécdota aislada, confirmó una tendencia que se afianza cada vez más en el circuito profesional del tenis: los animales de compañía ya son una parte integral de la rutina y el equilibrio emocional de los deportistas de elite.

Un torneo adaptado a las familias multiespecie
Durante la temporada 2026, el Grand Slam francés lideró una transformación sin precedentes en sus instalaciones. La organización emitió al menos diez credenciales oficiales para perros, permitiéndoles circular libremente por zonas exclusivas de jugadores y áreas de entrenamiento.
Para responder a esta demanda, Roland Garros contrató por primera vez a una cuidadora profesional encargada de brindar atención personalizada a las mascotas mientras los tenistas compiten. Los servicios en París incluyeron desde paseos y masajes hasta la instalación de piscinas inflables y zonas de sombra para refrescar a los animales durante las jornadas de calor extremo.
El apoyo emocional en medio de la competencia
La lista de figuras que viajan acompañadas de sus mascotas sigue creciendo a gran ritmo. Jugadoras de la talla de Aryna Sabalenka, quien viaja con su perro Ash, o Anna Kalinskaya, inseparable de su perra salchicha Bella, coinciden en que la presencia de sus animales les ayuda a desconectarse de la intensa presión deportiva.
Mantener una rutina de alimentación, juegos y cuidados en medio de la constante movilidad internacional les aporta a los tenistas un sentido de arraigo, convirtiendo a los perros en un pilar fundamental para su salud mental en medio de la exigencia del circuito.
Retos logísticos por el mundo
A pesar de las facilidades brindadas por organizaciones pioneras como la francesa, viajar con animales requiere una planificación minuciosa. Cada país impone regulaciones sanitarias estrictas, desde la emisión de certificados veterinarios hasta cuarentenas obligatorias en destinos específicos. Asimismo, la búsqueda de hoteles amigables con las mascotas que cuenten con el espacio necesario para el esparcimiento añade un nivel de exigencia a la logística de los representantes.
El rotundo éxito del modelo implementado en París ha motivado a otros torneos de primer nivel a evaluar políticas similares, confirmando que la integración de los animales en el ecosistema del tenis mundial llegó para quedarse.
Fuente:
Infobae