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Cuando los perros también hacen parte de la oficina

Isla tiene sus lugares favoritos en Caracol Radio. Tesorito tiene carné de "Asistente de felicidad" en El Tesoro. Detrás de estas dos historias hay algo más que perros simpáticos: hay empresas que encontraron en ellos una forma de humanizar los espacios de trabajo.
Foto: Envato
Foto: Envato

Isla tiene una rutina laboral. Tesorito tiene carné y hasta cargo. Detrás de estas dos historias hay algo más que perros que acompañan a sus dueñas al trabajo: oficinas que encontraron en ellos una forma de hacer más humanos los espacios laborales.

A las 6:50 de la mañana, Vanesa González, asesora de Publicidad del Grupo Prisa, sale de casa rumbo a su trabajo. No va sola. Isla, una perrita que rescató cuando tenía cuatro meses y estaba gravemente desnutrida, ya sabe que es hora de subirse al carro y comenzar otra jornada en las instalaciones de Caracol Radio.

Isla llegó a la vida de Vanesa en octubre, durante unas vacaciones. Faltaban pocos días para regresar a trabajar y, ante la dificultad de dejar sola a una cachorra que apenas se recuperaba, pidió permiso para llevarla. Lo que comenzó como una solución temporal terminó convirtiéndose en una presencia habitual en la emisora.

Hoy Isla recorre las instalaciones, tiene sus lugares favoritos, juguetes y cama. Saluda a los trabajadores, participa en reuniones y hasta tiene un título informal: “la psicóloga de Gestión Humana”. “Ella aporta pura buena vibra”, cuenta Vanesa, quien agrega que su presencia también ha transformado a quienes la rodean.

“Cuando alguien sale estresado de una reunión, llama a Isla para jugar. Cuando alguien está triste, ella puede acercarse y buscar contacto”. Para Vanesa, la palabra que mejor resume su aporte al equipo es una: equilibrio.

Con cargo y todo

En el Parque Comercial El Tesoro, la historia comenzó de otra manera. Andrea González, jefe de comunicaciones, quería adoptar un perro, pero no quería que pasara solo todo el día en un apartamento. Como el Parque Comercial ya tenía una política pet friendly, propuso que la mascota pudiera acompañarla a la oficina.

La respuesta fue un sí, pero con condiciones. Así llegó Tesorito, el 4 de noviembre de 2019, con 11 meses de edad. Desde entonces se convirtió en una integrante habitual del equipo de Mercadeo y Comunicación de Marca. Asiste a reuniones, celebraciones, cumpleaños y recorridos por el lugar. Incluso tiene un pequeño carné que dice: “Asistente de felicidad”.

El nombre no es solo un juego. Para Andrea, Tesorito ayuda a relajar los ambientes, facilita conversaciones y rompe rápidamente ciertos formalismos cuando llegan proveedores o personas externas.

También tiene “tías” dentro de la organización. Algunos compañeros la sacan a caminar, otros la buscan para saludarla y, cuando Andrea está de vacaciones, el equipo pregunta por ella y espera su reporte. Con los años, Tesorito pasó a hacer parte de la comunidad Tesoro.

¿Puede una mascota mejorar el ambiente laboral?

Las historias de Isla y Tesorito sugieren que sí pueden aportar compañía, pausas durante la jornada, interacción y momentos de distensión.

Vanesa aprendió que para que Isla pueda acompañarla todos los días a trabajar debe educarla, respetar sus horarios y garantizar que tenga un lugar cómodo para descansar. Andrea, por su parte, descubrió que permitir mascotas en entornos laborales requiere una estructura que cuide tanto a los animales como a quienes trabajan alrededor de ellos.

Isla y Tesorito se convirtieron en puntos de encuentro y hacen que día a día personas interactúen entre ellas, que algunos venzan sus temores y que otros encuentren una pausa en medio de una jornada exigente. Quizás por eso Andrea define la posibilidad de trabajar junto a Tesorito como un “salario emocional”.


Fuente:
Redacción Lazoos

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