El mercado de la nutrición animal en Colombia ofrece actualmente una gama inmensa de opciones que van desde los concentrados secos tradicionales hasta las dietas naturales crudas u horneadas. Para tomar una decisión de compra verdaderamente informada y adaptada a la edad o condición de salud de los perros y gatos, los cuidadores deben aprender a interpretar la tabla técnica impresa en los empaques. Esto permite dejar de lado los ganchos publicitarios de las portadas y concentrarse en el valor biológico real de la comida.

El orden de los ingredientes como indicador de calidad nutricional
La legislación comercial vigente en el país exige que los componentes de la fórmula aparezcan organizados estrictamente de mayor a menor cantidad según su peso antes del proceso de cocción.
Por esta razón, el primer ingrediente listado en el empaque debe corresponder siempre a una fuente de proteína animal de alta calidad, como carne deshidratada de pollo, res o salmón. Si los primeros lugares están ocupados por subproductos derivados, harinas de cereales o elementos de relleno, la digestibilidad del producto será significativamente menor para el animal.
La importancia del sello del ICA para evitar riesgos de salud pública
Un aspecto crítico que jamás debe pasar desapercibido por los compradores es la verificación del sello y número de registro otorgado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Este aval institucional certifica que el lote de alimento superó estrictos controles de laboratorio que garantizan la ausencia de micotoxinas, metales pesados o bacterias patógenas peligrosas. Cuidar lo que más importa implica exigir marcas reguladas que aseguren la inocuidad y la estabilidad nutricional en cada porción diaria servida en el plato.
Fuentes:
Instituto Colombiano Agropecuario (ICA)
Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco)