Ahora en tus manos

Descubre la guía definitiva de bienestar animal en nuestra ediciónes  de colección.

Mascotas y salud mental: lo que la ciencia dice sobre vivir con una mascota

Serotonina, dopamina, cortisol. Hay evidencia real de por qué la compañía animal mejora la salud mental. Un repaso sin exageraciones.
Foto: Envato
Foto: Envato

Cada vez que alguien dice que su perro “le salvó la vida” o que su gato “la ayuda a no estresarse”, no está exagerando del todo. La ciencia lleva décadas estudiando el vínculo entre la tenencia de mascotas y la salud mental humana, y los resultados son consistentes. Interactuar con un perro o un gato libera serotonina, dopamina y oxitocina, tres neurotransmisores asociados al bienestar, la calma y la conexión. Además, reduce los niveles de cortisol, la hormona que el cuerpo produce bajo estrés. Sin embargo, la relación no es mágica ni universal: entenderla con precisión ayuda a sacarle más provecho.

Foto: Envato

Lo que pasa en el cuerpo cuando acariciás a tu mascota

El mecanismo es concreto. Acariciar a un animal activa el sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de la respuesta de descanso y digestión. La presión arterial baja, la respiración se vuelve más regular y la tensión muscular se relaja. Todo esto ocurre en minutos. Por tanto, no es solo una sensación subjetiva: son cambios fisiológicos medibles. Según estudios revisados por el Health & Human Services Agency de Estados Unidos, estas respuestas son similares a las que produce la meditación o el ejercicio moderado. Además, el contacto físico con un animal satisface la necesidad básica de tacto, que muchas personas en contextos urbanos no reciben suficientemente.

Las mascotas reducen la soledad y mejoran la vida social

Uno de los hallazgos más consistentes en la literatura científica es que las mascotas reducen la soledad. Sin embargo, no lo hacen solo por compañía directa: también funcionan como catalizadores sociales. Pasear a un perro genera conversaciones con otros tutores. Tener una mascota da un tema de conexión común con desconocidos. Las personas que tienen más relaciones sociales y amistades tienden a ser más saludables mentalmente. Por tanto, un perro no solo es un compañero: es también una llave de acceso a comunidad. En ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, donde la soledad urbana es un problema creciente, esto no es un dato menor.


Lo que la ciencia no dice: cuándo la mascota no es suficiente

La evidencia es real, pero tiene límites importantes. Las mascotas no reemplazan la terapia psicológica, el tratamiento farmacológico ni el apoyo de una red humana de cuidado. Además, tener una mascota cuando no se está en condiciones emocionales, económicas o de espacio para cuidarla adecuadamente puede agravar el estrés en lugar de reducirlo. Un estudio de la Universidad Autónoma de Bucaramanga mostró que el vínculo dueño-mascota tiene niveles distintos de intensidad y que su efecto en la ansiedad varía según el tipo de relación. En consecuencia, la pregunta correcta no es “¿las mascotas son buenas para la salud mental?” sino “¿cómo construir un vínculo que sea bueno para ambos?”.

Foto: Envato


Fuente:
Health & Human Services Agency / Universidad Autónoma de Bucaramanga / Comfama / Infobae

Notas relacionasas