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La física revela que los gatos no se esfuerzan para ronronear

Una investigación de la Universidad de Viena descubre unas almohadillas especiales en las cuerdas vocales felinas que permiten la vibración automática.
Foto: Archivo Lazoos
Foto: Archivo Lazoos

Durante décadas, el ronroneo de los gatos fue uno de los misterios más esquivos de la biología animal. Se creía que este característico sonido de baja frecuencia requería una contracción y relajación constante y consciente de los músculos de la laringe, activada por impulsos cerebrales rítmicos. Sin embargo, un revolucionario estudio anatómico liderado por científicos de la Universidad de Viena cambió por completo esta teoría, demostrando que el mecanismo es mucho más automático e instintivo de lo que se pensaba.

Foto: Pexels (Yesimcolak)

Almohadillas vocales autopropulsadas

Los investigadores descubrieron que las cuerdas vocales de los gatos domésticos poseen unas estructuras anatómicas únicas llamadas “almohadillas de tejido conectivo”. Estas masas de colágeno y elastina aumentan la densidad de las cuerdas vocales, permitiendo que vibren a frecuencias extremadamente bajas (entre 20 y 30 hercios) mediante el simple paso del aire durante la respiración, un principio físico similar al canto de garganta humano.

Este hallazgo significa que el ronroneo es un mecanismo pasivo que no le exige al felino un gasto energético ni un control muscular activo continuo. El gato simplemente activa el flujo de aire y la anatomía de su laringe hace el resto del trabajo, lo que explica por qué pueden mantener el ronroneo durante horas, incluso mientras duermen plácidamente.

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Un analgésico natural para el cuerpo

Más allá de la ternura que inspira, el ronroneo cumple una función vital de autorregulación y sanación. Los felinos no solo ronronean cuando están felices; también lo hacen en situaciones de dolor, parto o miedo extremo.

La frecuencia de vibración de este sonido tiene propiedades terapéuticas comprobadas por la medicina veterinaria: estimula la regeneración ósea, alivia el dolor muscular, desinflama tejidos y reduce la presión arterial. El ronroneo es, en esencia, un sofisticado sistema analgésico que los gatos llevan incorporado de fábrica para curarse a sí mismos y a quienes los rodean.


Fuente:
Universidad de Viena

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